Carcajada desesperada, enferma de egolatría,
idiotizada, llevada al funeral de los de
mal respondidos
como arte, ritual esgrimido de culto
terrenal
y desplazado hacia lo más bajo. Muy abajo.
Peste del poeta, o del que espera (un poeta
también)
amarras de concreto, des-uso eléctroquímico
idiotez primordial, inconsciencia dantesca.
No hay perdón ni de blanda mano.
Pálida mueca hacia el sentido dirigida
Esparcida por las aguas desoladas de
nuestra nada
Deteriorarás el filme
El fondo, la forma, la dirección y el
destino.
Comprenderás tú, desvelos todos,
Justificados con la realidad del acto
Mirando el suelo, echando a correr el fin
de nuestro amanecer¡Que tan bien se nos ha dado!
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