Poesía blanca de largas ramas
Palacio estéril, colores nuevos
Como la luz inconsciente de mañana
Abrazas suave mi agonía
Y calmas el infierno de tu mirada furtiva.
Tú, poesía danzante de pensamientos ocultos
De deseos de fuga, de carmín y hierro,
Pareces desnuda ante mis atentos,
Pareces descuidada con astucia. Con el propósito.
Abriga esta noche fría con tu dulce seda joven,
¡Desliza por la puerta una, y otra más de esas sonrisas!
Para. Vuélvete otra vez y sigue.
¿No lo tengo que decir, o si?
Yo no comienzo nada, yo me acabo, aquí y ahora.
Evanesco y me difumino en tu
humareda.
Busco un camino en las olas
calmas. No.
¡Atrapas los sentidos, los
hechos y quién sabe qué más!
Lo rojo de mi sangre lo
atrapas también.
Me han contado.
La naturaleza ríndase, no hay
comparación (contraste).
Sólo contigo la tierra es
húmeda en montaña,
Sólo por ti ilumina el fuego y
cae la lluvia.
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