sábado, 26 de abril de 2014

sin retorno - copia

Te deseo  cual río desbordante de azules profundos.
Te deseo  eclipsándome,  hundiéndome, asfixiando el espacio,
Acabando con la calma y clavándome a tu aliciente,
¡Quemando las cenizas hasta de nuestro incendio!
Fundiéndome, y abandonándome allí.
No hay más recuento, el rojo carmesí de tus ojos son más que una advertencia.

I n e v i t a b l e, no te rehúyo.

Y te me vienes, como súbita tempestad, como ráfaga sin freno de pájaros llameantes,
Como escapando de ti misma, como encontrándote desvalida de razón;
Esa que sobra y se va sola, temerosa de la verdad.
Hechas raíces con propiedad, en mí
O te quedas con mis palabras, o te las regalo o me las robas. Da igual.
Son tuyas al final.

Son tuyas por vez última y primera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario